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¿DECIDIR CON LA CABEZA O EL CORAZÓN?


Muchos nos hacemos esta pregunta cada vez que tenemos que tomar una decisión. Dejarnos guiar por la razón o los sentimientos siempre es la disyuntiva en muchas de nuestras decisiones. 

El mayor motivo por el que nos asusta decidir es porque elegir, significa rechazar las demás opciones, cerrar la puerta a otras posibilidades. Incluso se puede llegar a tener sentimientos de pérdida por las otras oportunidades que no elegiste cuando tomas una decisión definitiva. El miedo es lo que nos frena y evita que nos comprometamos completamente con algo.
 

La mayoría de las decisiones son una cuestión de razón vs. corazón. Las decisiones tomadas por la razón son analíticas, centradas en el pensamiento consciente, lógico y racional. En estas decisiones interviene el hemisferio izquierdo del cerebro. 

Las personas que se guían por la razón necesitan de tiempo para planear y considerar todas las opciones, son organizadas y sintetizan la información, prefieren vivir aventuras leyendo libros, obtener mucho conocimiento y les interesa las ideas y las teorías.

Las decisiones del corazón son emotivas y nacen desde nuestros sentimientos e intuición. Llegamos a ellas escuchando nuestra voz interior o lo que llaman "la voz del corazón", visualizando las diferentes alternativas, lo que implica cada una y tomando conciencia del sentimiento asociado a ella, a veces, incluso apoyándonos en nuestros sueños y guiados por nuestra intuición. En estas decisiones interviene el hemisferio derecho del cerebro.
 

Las personas que se guían por el corazón suelen ser amantes de la vida, intuitivas, poco convencionales, sociables, compasivas y humanitarias.


La mejor forma de tomar decisiones es a través de un equilibrio. Valora las cosas de manera lógica, pero escucha también a tu corazón. Cuando seguimos lo que nos gusta o amamos somos más felices, sentimos menos estrés y más paz interior. Deja de buscar la perfección, permítete crecer, equivocarte y aprender.