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¿PIENSAS EN EXCESO?

¿PIENSAS EN EXCESO?

Ciertamente en nuestras vidas hay decisiones que necesitan un tiempo de reflexión más a fondo, dado que son decisiones que pondrían de cabeza todo lo que conocemos y a lo que estamos acostumbrados, pero, hay una gran diferencia en darle importancia a cosas importantes y perder el tiempo sobre analizando todo lo que sucede día a día.


¿Crees que eres un pensador excesivo?


Aquí te dejamos algunas características y señales que indican que eres todo un pensador excesivo:


- Se preocupa mucho y muy seguido. Además de preocuparse por las decisiones futuras, suele reflexionar de más sobre las decisiones pasadas, en el que habría pasado si hubiera tomado otro camino.

Tienes muchos rasgos controladores, necesitan un escenario óptimo para que las cosas se desarrollen tal como se planeó, muchas veces no logran llegar a nada porque pierden demasiado tiempo estudiando la situación. Es muy común que no sean para nada productivo hasta que encuentren una forma o un método especial para resolver la nimiedad que lo mantiene en constante reflexión.


- No dejan ir tan fácilmente. Les cuesta despegarse de las cosas, los pensamientos y las personas, el dejar ir algo lo relacionan directamente con rendirse o con una pérdida. Se cuestionan mucho a sí mismos y aún más cuando liberan algo de su vida.


- No solo se cuestionan a ellos, sino a otras personas también. Muchas veces lo hacen de manera inconsciente, el analizar y buscar señales ocultas en las palabras y/o acciones de las personas que lo rodean, es completamente normal para un pensador excesivo este tipo de situaciones, puede llegar a incomodar a las personas y ellos no lo entenderían por completo, la necesidad de control sobre el ambiente para no perderse de nada deja en completo agotamiento al pensador.


- Se llena de éxtasis cuando encuentra soluciones y/o respuestas. La satisfacción que genera el hecho de que todos tus esfuerzos rindieron frutos de la mejor manera siempre se siente bien, aunque, esta satisfacción puede venir acompañada de dudas y teorías, lo que causaría otro problema que tardaría capaz el doble de tiempo en solucionarse que el anterior.


- Tienden a procrastinar con mucha frecuencia. El posponer actividades o situaciones inevitables por perseguir respuestas u opciones los hunde en la procrastinación, haciendo que su productividad decaiga y que no cumpla con sus responsabilidades adecuadamente o que simplemente no las cumpla.


- Busca más información. No se queda con una respuesta, siempre busca más allá, al momento de tomar una decisión ya han pasado por una serie investigativa de los hechos, si vas a un nuevo parque de atracciones, ya sabe que ruta es más efectiva para recorrer todo el parque, cuantos juegos tiene y donde están los puestos de comida, los baños y las salidas de emergencia, piensan en que puede salir mal al no haber ido a ese lugar antes y aventurarse por primera vez, este es un ejemplo de cómo funciona la organización que requiere un pensador para poder tomar una decisión óptima.


- Siempre necesitan un por qué. Es importante saber cómo hacer las cosas, pero más importante aún es por qué, si vale la pena hacerlo y buscarle un sentido, que beneficios obtendría por resolver ese asunto y que cosas podría aprender en el proceso. Hacen muchas preguntas al respecto desde la A hasta la Z.


- Tiene el don de la paciencia. Ya que invierte tanto tiempo a la investigación, el pensamiento y en la corrección de errores actúa tranquilamente y con mucha paciencia, no es particularmente bueno para tomar decisiones rápidas en momentos necesarios, tampoco corre riesgos, prefiere ir lento y seguro.


Si estás familiarizado con alguna de éstas situaciones, te recomendamos un descanso y una charla con tu terapeuta de confianza, no tiene nada de malo asegurarse de las cosas, solo que no es saludable llevarlo al límite, todo en exceso hace daño, cuida adecuadamente de tu salud mental para que no sufras algún colapso nervioso por estrés.