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SUPERANDO LA ANSIEDAD


La ansiedad es una gran ladrona de la tranquilidad y la salud física y mental. Por suerte, si buscas la ayuda adecuada, puedes tratarla. Sin importar que esta sea ansiedad común o crónica. La ansiedad crónica cada vez la padecen más personas y hace que su vida sea un verdadero infierno.

La ansiedad es esa sensación de peligro inminente, que oprime el pecho y no deja respirar; una certeza de que algo terrible está a punto de suceder. Un sentimiento de angustia que te roba la paz y apaga tu alegría de vivir. Pero, ¿quién no conoce la ansiedad? Muchos la llaman "el mal de la época" porque hoy en día sentirla es muy común. Incluso, ya se acepta como algo inevitable. Sin embargo, si esta ansiedad común que puede llegar a sentir cualquiera varias veces en su vida no se trata adecuadamente, puede convertirse en un verdadero problema crónico. Por supuesto, algunas personas son más sensibles a padecerla de forma crónica que otras.
 

Las cuentas, el tráfico, el estrés, el trabajo, los conflictos familiares, un problema de salud, una tragedia, haber pasado por un evento traumático o la incertidumbre del futuro económico, son las causas más comunes de ansiedad. Pero estos factores no son necesarios para tenerla, pues muchos ni siquiera se dan cuenta de que viven en un estado de ansiedad constante, aun cuando no tienen un motivo para padecerla.

Una comparación sería decir que las personas que padecen de ansiedad sienten como si vivieran bajo la espada de Damocles: un arma afilada y letal que cuelga de un hilo sobre sus cabezas. Viven con la constante pregunta: ¿Cuándo se romperá el hilo y caerá sobre mi cabeza? No importa que tengan todo en orden en sus vidas, siempre están en alerta y tienen la sensación de que algo malo está a punto de pasar. Y por esto, nunca tienen paz. 

De por sí este estado de angustia constante hace estragos a nivel emocional y sicológico, adicionalmente la ansiedad también suele causar sensaciones físicas muy desagradables como: palpitaciones, falta de aire, mareos, náuseas, problemas digestivos, dolores de tensión en el cuello o espalda, fatiga, dificultad para dormir, entre otros. 

En muchos casos, incluso puede provocar ataques de pánico. Esto sucede cuando la persona está tan sensibilizada a esos síntomas físicos que estos ocurren espontáneamente, sin una causa aparente. Entonces, quien los padece cree que va a morir, perder el control o enloquecer. Los ataques de pánico pueden ser tan fuertes y aterrorizantes, que la persona comienza a evitar los lugares donde los siente, llegando a desarrollar una fobia llamada agorafobia o miedo a salir y dejar el amparo del hogar o el lugar donde se siente "segura". Llegando a aislarse completamente.

Si descuidamos los síntomas de la ansiedad, poco a poco nos acostumbramos a ella, hasta que; somos la ansiedad. Este trastorno se conoce como Desorden de Ansiedad Generalizada. Y estos son algunos de sus síntomas:


- Un estado de preocupación exagerado o infundado, generalmente con respecto a la salud, la economía, el trabajo, etc.

- La incapacidad de dejar atrás las preocupaciones, aunque la persona reconozca que son infundadas.

- La imposibilidad de relajarse y la tendencia a sobresaltarse con facilidad, a veces acompañados por síntomas como fatiga, dolores de cabeza, tensión muscular, problemas gastrointestinales, etc.

- Padecer de por lo menos tres de los siguientes síntomas, algunos de los cuales han estado presentes durante más de medio día en los últimos seis meses:
  • Inquietud
  • Agitación
  • Fatiga o cansancio
  • Dificultad para concentrarse
  • Irritabilidad
  • Dificultad para conciliar el sueño
  • Creciente tensión muscular
Si sospechas que padeces de este trastorno consulta de inmediato a tu médico para recibir el diagnostico y tratamiento correcto. La ansiedad generalizada puede tratarse exitosamente con el tratamiento adecuado. El primer paso es reconocerla.


SUPERANDO LA ANSIEDAD

Existen métodos muy eficaces para reducir la ansiedad. Esa que sentimos ante hechos cotidianos como un problema familiar, un malentendido con el jefe, el tráfico, las cuentas. Primero debemos reconocer las actitudes o pensamientos erróneos que crean la ansiedad para así llevarlos a la realidad. Estos son:


Síndrome ¿Y qué si...?

¿Y qué pasa si pierdo el trabajo, si me enfermo, si pierdo mi dinero...? Imaginar catástrofes futuras crea ansiedad. Reconocer que sólo lo está imaginando, produce alivio. Observa los pensamientos negativos y reconócelos por lo que son: fantasías en tu mente. Esto te ayudará a diferenciar la fantasía de la realidad. Por supuesto, si existen motivos reales para preocuparse, cierto nivel de ansiedad está justificado. Pero entonces esta ansiedad tiene un propósito, hacerte actuar. Buscar un nuevo empleo y mejor, buscar ayuda médica de inmediato, buscar otras fuentes de ingresos.


Necesidad de aprobación

Todos queremos la aprobación de las personas importantes en nuestra vida, pero cuando su búsqueda es excesiva, eso nos lleva a tratar de complacer a todo el mundo a toda costa. Para resolver esto debes: actuar genuinamente y prepararse para tolerar la desaprobación de los demás. Empieza dando pequeños pasos: expresa tus opiniones, vístete como te gusta, rechaza invitaciones a lugares donde no quieres ir y si no puedes o no quieres hacer un favor, no lo hagas. Verás que eres más fuerte de lo que creías para soportar las críticas y te sentirás libre.


El perfeccionismo

Nadie es perfecto. Da lo mejor de ti, siempre. No busques ser perfecto, simplemente sé lo mejor que puedas. Actúa a pesar del temor paralizante de no hacer las cosas a la perfección.


Necesidad de control

Saber qué va a pasar, supervisar, dirigir, controlar. Esto hace una persona que se siente ansiosa e insegura con la incertidumbre y no poder controlar lo que ocurre a su alrededor. La cura: empezar a ceder el control poco a poco. Esto te libera y ayuda a aceptar lo desconocido, la sorpresa, lo inevitable y a vivir en paz.

En todos estos casos, la solución radica en reconocer que tu perspectiva es equivocada y que es lo que te produce la ansiedad. Debes reaccionar de forma contraria a como estás acostumbrado frente a este impulso. No es fácil, pero no imposible. Si lo logras, eliminarás una fuente de ansiedad de tu vida.


TIP ANTIANSIEDAD

Existen muchas técnicas para calmar la ansiedad. Esta técnica que les damos a continuación, es muy eficaz. Por supuesto, cuando la ansiedad interfiere con la calidad de vida, es preciso buscar la ayuda profesional de un psicólogo o terapeuta. 

Relajación muscular progresiva: Acuéstate o siéntate cómodamente y ve tensionando cada grupo de músculos de tu cuerpo, empezando por los pies y subiendo progresivamente hasta llegar a tu cuero  cabelludo. Al tensarlos, cuenta unos segundos, y luego relájalos totalmente. Después de relajarlos, toma unos segundos para observar lo que sientes. Es importante que no apures este ejercicio, que debe tomar por lo menos 10 minutos.